Cuando arranqué con esta aventura, no elegí Blogger de entrada. Decidí empezar con WordPress, y me lo planteé como un desafío: nunca lo había usado, y me pareció una buena forma de aprender algo nuevo. No funcionó. Me resultó muy difícil de manejar, y poco práctico... para colmo, si quería personalizar las plantillas o agregar algún que otro efecto que me gustaba, tenía que pagar la versión premium. Entre la curva de aprendizaje o gastar el dinero, opté por volver a Blogger, que ya conocía de antes.
Ahí es donde la historia se pone interesante. Por mi trabajo anterior, ya sabía usar plantillas en Blogger —tanto las que trae la plataforma como las de terceros— pero en ese momento empezaba a escucharse en todos lados la frase "inteligencia artificial". Así descubrí a Gemini y le pregunté si se podía armar una plantilla de cero. Como esto de la IA era nuevo para mí pensé en que me iba a responder cualquier tontería, y para mi asombro, me dijo que ¡sí!, que solo le indicara como la quería. No lo dudé ni un segundo. Diseñé la idea en papel, la pasé a un PowerPoint, y le dije "quiero una plantilla así y con esto, adjuntándole mi dibujito". Esa plantilla terminó siendo la base de Tu Profe D Celu y Compu, donde las entradas aparecían divididas en dos secciones.
Probar la plataforma "difícil" no fue tiempo perdido
Podría pensar que esos días perdidos en WordPress fueron un error. Pero en realidad, esa experiencia fue la que me dejó clarísimo qué necesitaba de una plataforma: que no me exigiera pagar para personalizar algo tan básico como una plantilla, y que no me hiciera pelear con la herramienta en vez de escribir.
Si nunca hubiera probado WordPress, quizás hubiera elegido Blogger igual, pero sin esa certeza. A veces necesitas chocarte con la opción que no funciona para reconocer con claridad la que sí.
Volver a lo conocido no es una derrota
Volver a Blogger después de WordPress no fue "rendirse" ni conformarse. Fue reconocer que ya tenía una base de conocimiento ahí —sabía moverme con plantillas internas y de terceros— y que no tenía sentido empezar de cero en dos frentes a la vez: aprender una plataforma nueva y, al mismo tiempo, aprender a crear contenido.
Elegir la plataforma que ya conoces, cuando estás por lanzar algo nuevo, es sacarte una variable de encima para poder concentrarte en lo que sí es nuevo: el contenido en sí.
De plantilla prestada a plantilla propia
Lo que hice con Gemini fue otro paso, distinto: no me quedé solo con "elegir una plataforma que ya conocía", sino que después construí algo propio dentro de ella. Dibujar la idea en papel, pasarla a PowerPoint y pedirle a la IA que la convirtiera en una plantilla real es un salto grande —pasar de usuario de Blogger a alguien que diseña su propia estructura ahí adentro.
Eso no hubiera sido posible si todavía estuviera peleándome con WordPress, tratando de entender la plataforma en sí. La plantilla personalizada llegó recién cuando ya tenía el terreno conocido debajo de los pies.
Entonces, ¿por dónde empezar?
Elige una plataforma sabiendo que quizás la primera que pruebes no sea la definitiva, y que eso está bien. Lo importante no es acertar a la primera, sino no quedarte peleando contra la herramienta cuando en realidad lo que quieres es escribir. Si una plataforma te resulta cuesta arriba todo el tiempo, no es necesariamente que te falte aprender más: puede ser una señal de que no es la indicada para ti, todavía.