El flujo de trabajo completo: de la idea al artículo publicado

Con mis blogs de Android y Linux, después de tanto recorrido, terminé llegando a un proceso bastante organizado: preparo varios artículos de una sola vez, tomo las capturas de pantalla, armo el carrusel de imágenes y dejo todo programado para que se publique solo. Pero llegar hasta ahí me llevó pasar por muchas versiones anteriores que no funcionaban.

Aquí, en este blog, el proceso es más simple todavía... Ya que los artículos, solo están compuestos por el título, portada y contenido, pero aun así tiene sus propias etapas. Y me parece que vale la pena contar cómo se ve ese recorrido completo, de principio a fin.

Primero, la idea suelta

Todo comienza con una idea que no siempre llega en el momento en que estoy sentado frente a la computadora. A veces surge revisando algo de otro blog, a veces pensando en una charla que tuve, a veces directamente al escribir otra entrada y notar que ahí había un tema para desarrollar aparte. Incluso hasta cuando estoy haciendo las compras en el supermercado. Esas ideas las voy anotando, sueltas, sin ningún orden todavía. Por suerte en esta era tenemos la ventaja del teléfono móvil... así que no hay excusa para no anotar.

Después, el filtro

No todas las ideas anotadas terminan siendo una publicación. Antes de sentarme a desarrollarlas, me pregunto si esa idea aporta algo que todavía no dije, o si se solapa con algo que ya escribí antes. Esto lo aprendí por la vía difícil: ya me pasó escribir varias publicaciones que terminaban diciendo básicamente lo mismo desde ángulos distintos, sin darme cuenta hasta que las tenía todas juntas.

Escribir sin detenerse a corregir

Cuando ya elegí la idea y sé más o menos qué quiero decir, escribo el borrador completo de corrido, sin detenerme a corregir errores de escritura ni a buscar la palabra perfecta. Si me detengo a pulir cada frase mientras todavía estoy armando la idea general, tardo el triple y termino perdiendo el hilo de lo que quería contar.

Revisar varias veces

Una vez que el borrador está completo, ahí sí cambio de rol: dejo de ser quien escribe y paso a revisar como si el texto fuera de otra persona. Ahí es donde reviso la claridad, corrijo lo que no se entiende y elimino lo que sobra. Después hago un ejercicio muy simple: leo lo que escribí en voz alta, y ahí me doy cuenta si esa coma estaba de más o no. Y paso a la tercera etapa de revisión. En este punto, a veces recurro a la Inteligencia Artificial para que me ayude a encontrar errores que a mí, después de tanto mirar el mismo texto, ya se me escapan, o para que mejore la redacción. 

La portada

Con el formato simple que tiene este blog, la portada es la única pieza visual que acompaña a cada entrada. La pienso después de tener el texto casi terminado, para que la imagen refleje bien de qué habla esa publicación en particular, en lugar de ser una imagen genérica puesta de relleno.

Publicar

Solo entonces, con el texto revisado y la portada lista, subo la entrada. No sigo un calendario rígido de "tal día sale tal cosa" en este blog en particular: publico cuando el artículo está realmente terminado, no antes.

El proceso también puede simplificarse con el tiempo

Con Aprende Android y Linux Conmigo, este mismo proceso empezó siendo mucho más pesado —video producido, narración, edición— y fue cambiando hasta llegar a algo más ligero y sostenible. No me sorprendería que el proceso de este blog también cambie con el tiempo, a medida que vaya encontrando qué partes puedo simplificar sin perder lo esencial.

Entonces, ¿cuál es el flujo que importa?

Más que copiar exactamente estos pasos, lo que importa es tener alguno: un orden que vaya de la idea suelta a la publicación final, con un momento definido para filtrar, para escribir sin detenerse y para revisar con otra mirada antes de subir. El proceso exacto va a variar según lo que estés creando, pero tener uno, aunque sea simple, evita que cada entrada dependa de improvisar todo desde cero.

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